Se las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, tal vez porque se las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre se ha contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre tierra (quién mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas, quien mejor que ellas sabían lo que era un sapo, un búho, o una culebra…), al fin y al cabo, sólo eran personas con sentimientos por mucho que algunos pensaran que no los tenían y como toda mujer soñaban con su príncipe azul.
Que ironía de la vida, tan sabias para unas cosas y tan tontas para otras…
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